Nos vemos en las urnas?

¿NOS VEMOS EN LAS URNAS?

El año pasado el gobierno terminó mal; pero este año empezó peor. Más de un muerto por día, los narcos ganando las calles, protesta de los rurales, las clases empiezan con paros, un consejero de Primaria putea por las redes, en AFE mandan los pibes chorros, UPM y los TLC están más muertos que un faraón, la desocupación sigue buscando su techo, lo mismo que el déficit y la deuda. Y como frutilla de la torta, Vázquez patotea a unos infelices y la secretaría de la Presidencia opera como policía política revelando datos de los interpelantes. Todo fuera de control. En este ambiente se abordará la última discusión presupuestal de este gobierno, condimentada con la definición de precandidaturas para las internas de mayo del año próximo; circunstancias todas que aseguran un 2018 de riñas y disputas.

EL DULCE PICA LOS DIENTES

Sí, en efecto, el gobierno frenteamplista está en un muy mal momento, y los momentos que siguen serán probablemente peores. Por la vereda en la que circulamos nosotros (Ud. que lee y yo que escribo), se escucha crecientemente que “se agotó el ciclo”, “el gobierno no tiene agenda”, “la gente está harta”, y cosas por el estilo. Pero al mismo tiempo, se registra un creciente escepticismo que alcanza también a la oposición política; la impresión de que “son todos iguales”, “no hay nadie”, “no dan en la talla”. Mientras, por la otra vereda, el F.A. conserva la punta en las encuestas, con la misma fórmula de siempre (tan cara a los partidos fundacionales, tan vituperada por el F.A. antes de llegar al gobierno): clientelismo y asistencialismo. 70.000 nuevos funcionarios (sin contar los ingresos por bajas, los contratos especiales, las empresas satélites y las ONGs compañeras) y 250.000 familias asistidas por el Estado. No importan las 165.000 personas que siguen viviendo en asentamientos; no importa el 70% de uruguayos que no termina secundaria; no importa la violencia desatada; no importa la corrupción ni el abuso de poder. O precisamente por eso, el F.A. conserva la punta en las encuestas. ¿Alguien cree que puede ganarle al F.A. las próximas elecciones? ¿En serio? ¿A Mujica? ¿A Martínez? ¿Con qué? ¿Que todo se define por 1 o 2 puntitos? Sí, justo los que nos faltan.

SE VIENE LA NOCHE OSCURA

En un cuarto gobierno frenteamplista, con sus corrientes moderadas en extinción, solo cabe la deriva autoritaria, la profundización del cubanismo, el madurismo, el orteguismo, el kirchnerismo, el trabalhismo, el evismo, el correísmo, el mujiquismo. ESO ES LO QUE SIGUE. Hace años, un chileno amigo, recogiendo impresiones para un artículo que tenía en preparación, me preguntó “¿Por qué hubo un golpe militar en Uruguay 1973, un país tan culto, tan integrado, tan amable? Mi respuesta natural fue ¿Y POR QUÉ NO, si todos los países vecinos sufrían guerrillas de izquierda seguidas por golpes militares? ¿Por qué no lo sufriríamos en Uruguay? ¿Cuál es la excepcionalidad que nos distingue y nos pone a salvo de la degradación y el atraso? La que fuera, no alcanzó en el 73, ni alcanza ahora. Este remoto rincón del planeta tiene excepcionalidades, sí (a mí la que más me impresiona es el volumen de la producción artística y cultural); pero no alcanzan para ponernos a salvo de la degradación y el atraso. OJO: no es una condena determinista, es cuestión de voluntad; las excepcionalidades no son genéticas. Por ejemplo: ahora se necesita un esfuerzo excepcional, deliberado, consciente, concentrado, de la dirigencia política opositora, para desplazar al Frente Amplio del Poder Ejecutivo. Sin ese esfuerzo excepcional, con un cuarto gobierno frenteamplista, seguiríamos profundizando la degradación y el atraso; la ignorancia de la ley, la corrupción, el nepotismo, el derroche, la grieta, la violencia; la emigración de los mejores. ¿Quién le gana al Frente? ¿Cómo se le gana al Frente? ESA Y NO OTRA, CREO, ES LA CUESTIÓN.

COALICIÓN, CONCERTACIÓN, ACUERDO, PACTO

Con toda la evidencia disponible a mi favor, digo que ningún candidato ni partido de los que hoy están a la vista puede ganarle al Frente Amplio solito. El balotaje, solito (un artificio electoral), no alcanza para desplazar al Frente Amplio del Poder Ejecutivo. Si queremos jugar al empate, si nos conformamos con soplarle las mayorías parlamentarias, de repente da así como vamos. Pero si queremos desplazarlo del Poder Ejecutivo, del diseño y ejecución de las políticas públicas, no da. La trayectoria electoral de los partidos y de los candidatos, sus antecedentes de rendimiento en las urnas y su gestión actual, sugieren fuertemente que solitos y el balotaje, no da. Es necesario armar una coalición, concertación, acuerdo, pacto, serio y temprano, que en el trabajo en común lime las aristas más repelentes de unos y otros candidatos, de unos y otros sectores, de unos y otros partidos, para que en segunda vuelta todos podamos votar al candidato de la oposición. ¿Qué tan serio y qué tan temprano debe ser ese acuerdo? Es tema para otra columna. Ahora solo evoco que un distinguido intelectual frenteamplista me dijo en 2012, cuando empezó a hablarse políticamente del tema, que una coalición en Montevideo era imposible; que blancos y colorados jamás se pondrían de acuerdo. Tres años después votó el Partido de la Concertación (su desempeño también es tema para otra columna). Al presente, el esfuerzo excepcional que le toca a la dirigencia política opositora, es armar una coalición seria y temprana para las nacionales del año que viene; con tooodos. Por ahora, Novick se cortó solo, se quiere probar el hombre. El polo social demócrata que concibió Mieres, como alianza de fracciones de todos los partidos con esa orientación, no cuajó. Entre los colorados, algunos marginales como quien escribe hablan de acuerdos grandes; pero los dirigentes importantes no tocan el tema, no está en agenda; la expectativa reposa en Ernesto Talvi cuyo talante, prima facie, sería acuerdista. Sin embargo, todo lo anterior importa menos: lo que importa más es lo que digan los blancos, que son el partido opositor ampliamente mayoritario. Larrañaga propuso el acuerdo programático; Pablo Iturralde se animó a sugerir la creación de un nuevo partido “más grande que el Partido Nacional”; Javier García y Jorge Gandini actualizaron las discusiones sobre la Concertación en Montevideo; otros dirigentes nacionalistas se han pronunciado favorablemente sobre estos temas. Los blancos tendrán que seguir trabajando, profundizando, arriesgando capital político, dedicándole tiempo y esfuerzo a este propósito, liderándolo. Los demás opositores tendremos que agradecerles.

APUNTAR ALTO

El otro día los blancos recordaron a Bernardo Berro. El ilustre patricio, en el curso de su apasionada vida política, concibió el párrafo que transcribo a continuación: “La subsistencia de los partidos blanco y colorado no procede de un carácter de perpetuidad propio… no hay entre ellos disconformidad ninguna en las ideas especulativas; no la hay tampoco en la aplicación de los principios.” (El fragmento lo copié de una obra inédita del Dr. Washington Bado que tengo el privilegio de conocer; el completo de la casa se puede leer en https://archive.org/stream/BerroBPEscritosSelectos/Berro_BP_Escritos_selectos_djvu.txt). Yo no me atrevería a decir tanto como dijo Berro hace 160 años, pero hay que apuntar bien alto.

Miguel Manzi
miguelmanzi@gmail.com
Publicado en Portal MontevideoComm y Semanario Opinar. Febrero 26, 2018

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